El tren del oro de Alaska

El viaje soñado para los amantes de los trenes de época, la historia y las aventuras: la White Pass & Yukon Route es una excursión que rememora sobre raíles el trayecto de los buscadores de oro entre el puerto de la ciudad de Skagway (Alaska) y el territorio del río Yukón, al noroeste de Canadá.

Reconocido como una de las 36 maravillas de la ingeniería civil en 1994 –honor que comparte con la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad o el Canal de Panamá-, este histórico ferrocarril funcionó entre 1898 y 1982. En 1988 volvió a la vida como atracción turística y hoy recibe más de 460.000 viajeros anuales.

Con algunos de sus viejos vagones aún en uso (el más antiguo, llamado Lago Esmeralda, data de 1883) desde los que disfrutar la vista de dramáticos paisajes que se suceden entre montañas, glaciares, ríos y cascadas, el tren una renovación que le permitirá ofrecer nuevas experiencias sobre la historia de la era de la Fiebre del Oro del lejano Klondike.

En 1897, un cargamento de tres toneladas de oro extraído en el río Klondike, un afluente del Yokón que discurre entre las montañas del noroeste canadiense, dio lugar a la conocida como ‘Gold Rush’ o carrera del oro. Alrededor de 100.000 personas se pusieron en marcha en pocas semanas en busca de fortuna.

A aquella búsqueda se debe la construcción de la White Pass & Yukon Route, una especie de tren milagro que se hizo realidad en solo 26 meses y con un presupuesto de diez millones de dólares, ingeniería americana y mano de obra canadiense, así como 450 toneladas de explosivos.

El ‘tren milagro”se hizo realidad en solo 26 meses con un presupuesto de diez millones de dólares, ingeniería americana y mano de obra canadiense, así como 450 toneladas de explosivos.
El tren, de vía estrecha, sube 900 metros en 32 km, atraviesa profundos valles sobre túneles colgantes y regala vistas espectaculares, por ejemplo, al desfiladero Dead Horse Gulch o el nacimiento del famoso río Yukón, pero también lagos helados y picos de nieves perpétuas.

Su recorrido inicial de 177 km sin conexión directa a ningún otro ferrocarril. se limitó a 108 en la segunda vida del tren, cuando la fiebre del oro se apagó (solo tres años después) y, más tarde, cuando la minería dejó de ser una actividad rentable.

Desde entonces, miles de viajeros, ahora en busca de aventuras, recorren la distancia que separa las localidades de Skagway y Carcross subidos en sus vagones clásicos, con locomotoras también restauradas. La excursión dura alrededor de dos horas y media.

La renovación de la infraestructura, que finalizará el próximo mes de abril, permitirá por primera vez que varios trenes viajen en direcciones opuestas al mismo tiempo, así como programar y distribuir las salidas a lo largo del día.

El tren dio la bienvenida en 2018 a 463.000 pasajeros, según la compañía, y aspira a rozar el millón en pocos años.

Para mediados del verano, la compañía espera también reintroducir una locomotora de vapor Baldwin clase Mikado de 1947 recién restaurada.

Fuente: cerodosbe.com