25 años del AVE: desde 192 hasta la actualidad

El 14 de abril de 1992, se inauguró la primera línea de tren de alta velocidad en España, el AVE entre Madrid y Sevilla. El AVE fue todo un hito para la Exposición Universal de Sevilla, o Expo’92, que se inauguró apenas unos días después, el día 20.

Antes de la línea de AVE, el viaje en tren entre la capital del Estado y Andalucía se realizaba a través de un ferrocarril antiguo, lento y congestionado, de una sola vía, a través del paso de Despeñaperros, que era un problema para el transporte por tren y también para el transporte por carretera.

Inicialmente el nuevo acceso pretendía solucionar los problemas de Despeñaperros, con un nuevo trazado por la variante de Brazatortas y mejores condiciones, pero con una línea de ferrocarril convencional. En 1988 se decide que esta línea sea de ancho  internacional, es decir 1,435 m entre las caras internas de los raíles. La evolución del proyecto derivó a la línea de alta velocidad que finalmente se construyó.

Esta nueva línea entre Madrid y Sevilla son 471,8 km de ferrocarril de alta velocidad, de ancho de vía internacional y doble vía electrificada en corriente alterna a 25 kV de tensión.

Se necesitaron construir en total 31 viaductos, que suman 9,845 km de longitud, y 17 túneles, que juntos suponen 16,030 km de longitud. La construcción de esta línea costó del orden de unos 2.700 millones de euros. El tiempo del viaje pasó de 5 horas y 56 minutos a 2 horas y 20 minutos (en el caso más rápido).

El nombre de AVE no tiene demasiado misterio: es el acrónimo de Alta Velocidad Española. Este nombre no deja de ser muy similar al de su homólogo en Francia, el TGV, también acrónimo de Train à Grande Vitesse, en francés, Tren de Gran Velocidad, con el que por cierto guarda una estrecha relación.

La nueva línea de ferrocarril entre Madrid y Sevilla requirió también construir sendas nuevas estaciones. En 1991 se inauguró la nueva estación de Sevilla-Santa Justa, de 80.000 metros cuadrados construidos, de los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz.

Y al años siguiente, ya en 1992, se inauguró la remodelada Estación de Atocha, donde se conserva el edificio de 1892 de la antigua Estación del Mediodía, del arquitecto Antonio de Palacio y Elissague, y se construyeron dos nuevos edificios, el de la Estación Puerta de Atocha, para el AVE, y el de la Estación de Atocha-Cercanías, ambos del arquitecto Rafael Moneo. Por la Estación de Atocha en conjunto pasan en total unos 88 millones de viajeros al año.

Los primeros trenes de alta velocidad en España fueron denominados por RENFE como Serie 100. Fueron fabricados por Alstom y derivaban directamente de los trenes TGV franceses. El tren consta de dos cabezas tractoras, o locomotoras, una delante y otra al final del convoy. Cada una cuenta con 4.400 kW de potencia, gracias a 4 motores eléctricos trifásicos síncronos autopilotados de 1.100 kW cada uno.

Los AVE Serie 100 se homologaron para circular a una velocidad máxima de 300 km/h, aunque en pruebas llegaron a alcanzar los 356,8 km/h. Sin embargo, los 300 km/h no se alcanzan en todo el recorrido, solo en algunos tramos.

En el año 2005 aparece el AVE Serie 102, esta vez fabricado en colaboración entre la compañía española Talgo y la canadiense Bombardier pensado para las nuevas líneas de alta velocidad (hacia el levante y hacia el norte).

Cada cabeza tractora, máquina o locomotora, consta de 4 motores eléctricos trifásicos asíncronos de 1.000 kW. La locomotora es característica por su diseño en pico de pato. Este diseño ayuda a reducir el ruido aerodinámico del tren. En total este AVE tiene una potencia de 8.000 kW (10.880 CV). Los coches de Talgo son notablmente más ligeros y el tren pesa en vacío 322 toneladas, en lugar de las 392,6 toneladas de los trenes AVE Serie 100 de 1992.

De esta manera, aunque la potencia total es algo inferior, el AVE Serie 102 se homologa para una velocidad máxima de 330 km/h (aunque puede alcanzar sin problemas los 350 km/h). Es 30 km/h más rápido que el AVE del año 92.

En 2008 por fin se completó la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, pasando por Zaragoza. Los 621 km se recorren en 2 horas y 30 minutos. En 2013 esta línea se amplió hasta llegar a la frontera con Francia, para poder conectar internacionalmente los ferrocarriles de alta velocidad de España con Europa. Se puede ir de Barcelona a París en tren en 6 horas y 25 minutos.

Para esta línea se estrenaron nuevos trenes de alta velocidad más modernos: los AVE Serie 103, fabricados por la compañía alemana Siemens.

El aspecto técnico más relevante de estos trenes AVE es que ya no cuentan con dos cabezas tractoras independientes (locomotoras), sino que cuentan con tracción distribuida. Esto significa que los bogies tractores no están solo en las locomotoras, una delante y otra al final, como en los AVE Serie 100 y 102, sino que están repartidos a lo largo de todo el tren, también en los coches de pasajeros.

Tiene una potencia total de 8.800 kW (11.968 CV), gracias a 16 motores eléctricos asíncronos de 550 kW cada uno: los coches número 1, 3, 6 y 8 tienen dos bogies motorizados. Gracias a que se pierde menos espacio al no haber cabezas tractoras, se pueden aprovechar mejor los 200 m de tren y se consiguen 404 plazas.

La velocidad máxima de homologación de este tren AVE es de 350 km/h, lo que permite recorrer la mayor distancia entre Madrid y Barcelona casi en el mismo tiempo que el viaje entre Madrid y Sevilla. Este tren de alta velocidad es el que ostenta actualmente el récord de velocidad de un tren en una vía española: en la línea Madrid-Barcelona, entre Alcalá de Henares y Calatayud, alcanzó los 403,7 km/h en pruebas.

25 años después en España hay 3.200 km de líneas de alta velocidad, están pendientes de construir las conexiones con Galicia, Asturias, País Vasco, Extremadura, Castellón, Granada y Murcia (algunas se encuentran ya en obras), y se superarán los 4.000 km.

Además de los AVE, que tienen capacidad para alcanzar o superar los 300 km/h de velocidad comercial, también se emplean trenes de “velocidad alta” que circulan entre 220 y 250 km/h: la Serie 101, Euromed, que circula a 220 km/h, la Serie 104 y 114, Avant, que circula a 250 km/h, y las Series 120, 121 y 130, Alvia, que también circulan a una velocidad comercial de hasta 250 km/h.

Dentro de unos pocos años veremos llegar trenes de muy alta velocidad, como los Talgo AVRIL en los que se está trabajando todavía, y que podrían convertirse en el AVE Serie 106. La segunda generación, conocida como G4 (en fase de prototipo), podrá tener 12.000 kW de potencia (16.320 CV), 600 plazas y una velocidad comercial de 380 km/h.

Fuente: xataka.com – adif.es – renfe.com